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jueves, 5 de noviembre de 2020

El legado literario y viajero de Javier M. Reverte

 Empezaban a alargarse los días de marzo. Yo, después de una operación en la rótula que me postró escayolado 25 días, podía dar mis primeros paseos con muletas. En uno los iniciales me encaminé hacia la biblioteca municipal de la plaza de Maguncia, en Valencia. Comencé a rebuscar en las estanterías y me topé con El sueño de África. Me llamó la atención la imagen femenina saltando descalza sobre un fondo policromático de mar en encrespado oleaje.

Miré el nombre del autor: Javier Reverte. No me sonaba. Leí la contraportada y decidí sentarme en una de las sillas de la biblioteca, apoyar el libro sobre una mesa y empezar a leer. Pronto me conquistó la capacidad del autor para sumirte en la dinámica de las dos historias paralelas que narraba y que constituía su signo de identidad: la suya y la de los personajes históricos que le antecedieron en los lugares que pisaba.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Espectáculo y emoción en las elecciones de USA

 El pasado martes dedicamos una tertulia especial en 7televalencia a hablar sobre las elecciones en Estados Unidos de América el mismo día de la jornada electoral.

Presentados y moderados por Sylvia Costa, participamos el sociólogo Joan Gonçales, el consultor político Álvaro Ortuño y el autor de este blog.


Puedes escuchar el programa completo pinchando este enlace


Y hoy miércoles 4, en Inter Café, de Intereconomía Radio, también hemos hablado de las elecciones.


Puedes escucharnos sobre el minuto 40 de programa pinchando este enlace

lunes, 2 de noviembre de 2020

Mis cinco paseos favoritos por Cullera

 

Cullera, uno de los municipios más visitados del litoral de la provincia de Valencia, atesora múltiples encantos. Algunos resultan más visibles, pero otros necesitan de un recorrido intenso para alcanzarlos y disfrutarlos. El término municipal dispone de playas, montaña, castillo, cascadas, río, lago y un largo etcétera de lugares por descubrir y visitar. Vamos a recomendar cinco rutas apropiadas para senderistas y corredores que aspiran a saborear Cullera con un largo paseo o con un buen entrenamiento de marcha ligera.

Playa de San Antonio: desde el espigón del Xúquer al hotel Sicania

Es, sin duda, uno de los recorridos más transitados por quienes optan por pisar la arena y sentir el arrullo de las olas. Podemos empezar por el punto intermedio del Oasis, a la altura de la fuente, y desde allí, ya por la orilla, dirigirnos, por ejemplo, hacia el espigón. Los primeros metros, sobre todo en temporada alta, suelen estar muy transitados, pero poco a poco iremos disponiendo de más espacio hasta que nuestros pies alcancen la base del espigón. Entonces desandamos y continuamos más allá de esa equidistancia del Oasis para llegar hasta el espigón ubicado frente al hotel Sicania, con ese giro que marca la arena. Ida y vuelta desde un lado a otro puede alcanzar la hora y media. Quien esté más animado siempre puede seguir hacia el Racó.

Ascenso al centro meteorológico

Posiblemente uno de los recorridos más intensos por Cullera. Justo frente a la iglesia de San Antonio arranca el ascenso hacia el castillo. Lo tomamos hasta que, después de varias curvas pronunciadas, nos plantamos en la encrucijada de caminos. Por la derecha se va hacia el centro meteorológico; por la izquierda, hacia el castillo. Mi recomendación consiste en, si nos sentimos con fuerzas, hacer ambos. Da igual el orden.

La subida hacia el centro meteorológico resulta mucho más pronunciada, pero la preciosa panorámica de la que vamos disfrutando la hace llevadera. El tramo final, a los pies del citado centro, es el que tiene más desnivel. Nada que unas piernas medianamente entrenadas no puedan superar. Y, desde allí, respiramos y contemplamos hacia un lado las playas de Cullera y, hacia el otro, los arrozales de Sueca.

Si estamos muy animados, montaña a través podemos llegar hasta el faro. Yo suelo optar por desandar el camino, volver a la encrucijada (también podríamos ir por sendas de montaña) y subir hacia el castillo. Este último ascenso nos resultará, comparado con el anterior, un tranquilo paseo. Por cierto, este recorrido relatado suele ser bastante frecuentado por ciclistas. La bajada desde el centro meteorológico hace sus delicias. Todo este recorrido, con los hitos del castillo y punto de análisis de la meteorología, puede durar casi un par de horas. La intensidad es alta, aunque insisto en las que vistas merecen el esfuerzo.

L´Estany de Cullera

Cruzamos el puente de la Bega y giramos hacia la izquierda, rumbo a la desembocadura del Xúquer. Iremos por el arcén de la carretera hasta que más o menos a un kilómetro de distancia desde el puente veamos una entrada. Nos pueden ir guiando las señales de Casa Salvador o de Picanterra, porque, indirectamente, se convierten en nuestro destino. Paseamos entre casonas, campos cultivados y, finalmente, la zona de la playa del Marenyent.

Seguiremos, siempre en dirección hacia los restaurantes aludidos y, una vez lleguemos hasta estos, los atravesaremos para asomarnos al lago o los bordearemos. Allí, una estrecha senda de madera nos permite detenernos para observar a los pescadores, contemplar las tranquilas aguas lacustres o escuchar el bucólico canto de los pájaros. Después podemos volver por la torre del Marenyet, junto al Xúquer, y apareceremos de nuevo bajo el puente de la Bega. Más o menos dos horas y media a buen ritmo

Los collados

Esta es una de mis rutas preferidas para correr porque bordea toda la montaña de Cullera. Podemos salir, por ejemplo, desde el edificio Ferrobús. Llegamos hasta el final del paseo marítimo y, a la altura del hotel Sicania, subimos hasta el camino de asfalto que bordea las playas del Racó, Los Olivos… Seguimos junto a la cueva del Dragut, el faro y descendemos hacia el Dosel. No lo tocaremos, porque empalmaremos con la carretera, aunque iremos por el lateral izquierdo, con la franja costera de espaldas.

Ahí tenemos un amplio arcén que nos permitirá pasear tranquilamente y escoger si optamos por retornar por el camino del primer, segundo o tercer collado. Entre optar por la primera o la tercera opción puede haber unos 30-40 minutos de diferencia en el recorrido total que, corriendo, puede conllevar hora y media. Volvemos entre campos de arroz, vista de ermitas, parque Aquasol o club de tenis, depende de por dónde vayamos. Llegaremos hasta el cementerio. Si justo antes de pasar por él enfilamos por la senda de la montaña que lo bordea subiremos hasta el castillo. Pero en este caso continuamos para adentrarnos en el casco urbano por el Raval. Desde allí hacia el centro, el mercado y encaramos de nuevo rumbo a la línea de playa.

Descubrir el azud

Una ruta tan preciosa como desconocida. Atravesamos el puente de la Bega, pero en lugar de torcer hacia la izquierda, en dirección a la desembocadura, enfilamos en sentido contrario. Es decir, remontamos el río Xúquer. Vamos por la orilla, junto a la cooperativa. Transitamos por un camino que transmite la sensación de cierto abandono, con poco tráfico. Veremos, eso sí, cada vez a más pescadores en pequeños habitáculos, semiocultos junto al río.

Continuamos, siempre sin separarnos del cauce. Pasamos por debajo de dos puentes, por unos arcos por los que cabe un vehículo y poco más. Empezamos a ver señales de diferentes caminos rurales, pero no perdemos la senda paralela al río. Contemplamos una casa con un enorme reloj de sol en su fachada. Y, más o menos a esa altura, si nos adentramos hacia la derecha, en el sentido del cauce del río, observaremos uno de los mayores encantos de Cullera: el azud de la Marquesa, una pequeña cascada de alrededor de un centenar de metros de anchura y de menos media decena de caída que, con bastante equilibrio y un calzado adecuado, es posible atravesar. No hace falta tanto para disfrutarlo. Basta quedarse contemplando durante el tiempo que se desee. En plena tranquilidad, porque no suele haber casi nadie en este lugar. Tan solo algunos silenciosos pescadores.



Este artículo lo he publicado en la web www.soloqueremosviajar.com, como puedes leer pinchando este enlace

viernes, 16 de octubre de 2020

jueves, 15 de octubre de 2020

miércoles, 14 de octubre de 2020

Debatiendo en 7televalencia sobre la actualidad política

Fue el pasado 7 de octubre, en los prolegómenos del 9 de octubre, el Dia de la Comunitat Valenciana. Debatimos en 7televalencia sobre la situación política actual y qué nos pueden deparar las próximas semanas



Puedes escuchar y ver el programa pinchando este enlace


viernes, 2 de octubre de 2020

Observación pictórica y gastronómica en Lienzo

El poeta John Keats ha pasado a la historia como uno de los principales referentes del romanticismo británico. Su obra estaba aderezada de melancolía y salpimentada de frases inspiradoras o grandilocuentes, según quiera interpretarse. Entre ellas se encuentra la que define una obra de arte, “como un gozo eterno”.

Posiblemente esa sensación de goce, de disfrute, la buscan Juanjo Soria y María José Martínez en Lienzo, el restaurante que dirigen en la plaza de Tetuán de Valencia. Su rótulo evoca creación, imaginación, arte, en este caso pictórico. Al entrar, el cliente se siente, en cierto modo, como un pintor al iniciar su obra. Y esa sensación lo envuelve por doble motivo.

Por un lado, los propietarios de Lienzo han emprendido la iniciativa de exponer cuadros en las inmaculadas paredes del local. En cierto modo quieren evocar los tiempos en los que donde ahora se ubica un restaurante antes había una galería y el galerista decidió combinar el disfrute de vista y paladar instalando una pequeña cocina.

“Hemos querido dar sentido al nombre de Lienzo organizando exposiciones. Al principio no sabíamos si sería posible, pero la propuesta ha tenido éxito y ya hemos cerrado muestras para los próximos cuatro años”, explica Juanjo Soria, jefe de comedor del restaurante. O ´maître´ si preferimos recurrir al habitual galicismo. Así el goce para el paladar va acompañado de deleite o entretenimiento para la vista.

María José es la responsable de cocina o chef. Ella y Juanjo se conocieron en Murcia estudiando cocina. Después de diversos avatares y de un aprendizaje constante, decidieron hornear el futuro por su cuenta y desde 2014 dirigen Lienzo.

Y retomando el doble motivo del cliente, el segundo consistiría en la posibilidad de realizar un trazo a su paladar que le permita descubrir nuevas sensaciones o aplicar una curiosa combinación de sabores que le genere una experiencia culinaria diferente.

Para ello le proporcionan una paleta de platos repletos de productos valencianos. El elenco cromático es tan amplio como abundante en su resultado. Mejillones con espuma de lima, cono de remolacha; higo con anguila al vapor, queso con leche de cacao del collaret (el típico de la comarca metropolitana de l´Horta Nord) con gotas de miel…

Son los tonos más suaves para empezar, que diluyen con aceite de variedad Alfafarenca, procedente de la alicantina localidad de Benifallim, para diluir en focaccia y pan de masa madre.

Y llega la exhibición de arcilla. No de color, sino de la propia roca horneada y que rompe Juanjo Soria con cincel y martillo delante del comensal para extraer de su interior ajo tierno y judía Bobby envueltos en col. De esta singular forma preserva su sabor y propiedades incólumes. Lo acompaña de pilpil de chufa.

Y entre trazo y trazo gastronómico, trago de la cerveza artesana de la casa, con su nombre propio, Lienzo. “La primera con miel urbana”, tal como matiza Juanjo Soria, quien explica que extraen la citada miel de panales ubicados en el Jardín Botánico de Valencia, dentro de un proyecto cervecero que surgió en pleno confinamiento.

viernes, 11 de septiembre de 2020

En CV Radio e Intereconomía

 El pasado martes hablamos de periodismo en CV Radio con motivo del Día Internacional del Periodista.


Puedes escuchar la tertulia, en el programa de Tarde en Tarde, a partir de los treinta minutos de emisión pinchando este enlace


Y en Intercafé, de Intereconomía, hablamos del inicio de curso político. A partir del minuto 30 más o menos del programa, también el pasado martes 8.


Puedes escuchar el programa pinchando este enlace

sábado, 5 de septiembre de 2020

De Fulgencio a Copoví, de Gómez a las primarias de Vox (EsdiarioCV)

 Iniciado septiembre, retomo mis colaboraciones en EsdiarioCV. 

Estos son algunos de mis últimos artículos publicados.


La compleja partida a cuatro para presidir Vox en la provincia de Valencia

Un concejal valenciano...¿al frente de la comisión de garantías de Ciudadanos?

Y 14 meses después Sandra Gómez alzó la voz y Ribó subestimó sus críticas

Fulgencio se incorpora a su nuevo destino y vuelve a la órbita del ministro Ábalos

Zigzagueando entre Álava, La Rioja y Burgos

 


Y este año, después de un trecho que se me ha hecho demasiado corto de El Camino de Santiago (unos 73 kilómetros), llegaron unos días de descanso andarín y de trasiego turístico y vinícola. Con base en Labastida, en La Rioja alavesa si a vinos nos referimos y en la provincia de Álava simplemente si a la geografía española hacemos caso.

Allí, para abrir boca, no se escapan las chuletillas al sarmiento, que te sirven en una parrilla sobre brasas de esta rama de la cepa de la vid. A modo de postre, cae una impresionante tormenta de granizo estival, que luego se cierra con una lluvia que nos acompañará toda la tarde y nos limitará los movimientos. Como la visita a la cercana localidad de Ábalos, donde vamos corriendo de porche en porche para no empaparnos y mientras no puedo evitar que me venga a la cabeza el ministro valenciano del mismo apellido.

Y en Briones, más de lo mismo. Con la tristeza de ver que la botica centenaria clásica de la localidad ha cerrado y sin que la lluvia apenas nos dé opción al paseo. Así que de vuelta al hotel de Labastida y a su bar que, por cierto, está abarrotado. Aquí la costumbre social de la copa de vino no se perdona ni por la obligación de llevar mascarilla ni por la de mantener la distancia, normas que parece que se convierten en bastante laxas en los bares de esta población alavesa, donde el movimiento empieza alrededor de las siete de la tarde y se prolonga hasta que por norma han de cerrar los locales sobre la una de la madrugada. Luego, no falta el trasiego por las calles.

Frías y Oña

Hoy nos trasladamos a la provincia de Burgos y disfrutamos, en primer lugar, de uno de los objetivos prioritarios del viaje, Frías. Impresionante su fortaleza, con la enorme torre del homenaje muy elevada sobre el peñasco. Vemos la vidriera, consagrada a San Vicente Ferrer. Me llama la atención la presencia del santo valenciano en Burgos. Pregunto al guía de la iglesia y me explica que fue un error, que el artista confundió al Vicente mártir con el participante en el histórico Compromiso de Caspe.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Por El Camino de Santiago, entre Pamplona y Nájera (La Rioja)

 


El Camino de Santiago siempre espera. Y el peregrino lo busca. Este año, en lo que respecta al andariego que suscribe esta crónica, se ha desarrollado entre Navarra y La Rioja, con punto de inicio en Pamplona, hasta donde entramos en coche desde Valencia tras atravesar un buen tramo de autovía en obras desde Zaragoza.

Llegada casi a las cuatro de la tarde y, a esas horas, búsqueda de un pincho rápido. Luego, recorrido por la Ciudadela, con su enorme foso, sus edificaciones y tránsito por la puerta atrincherada que conduce al centro. Preguntamos en la céntrica oficina de turismo aunque, la verdad, nos aclaran poco o nada. En algunas de estas dependencias informativas, la minoría, te restan interés por la localidad que visitas y hacen que pierdas la oportunidad de descubrir algunos de sus encantos que no brillan a primera vista.

Vamos a la iglesia de San Lorenzo, a contemplar la tumba del célebre San Fermín, a quien se encomiendan mozos y visitantes en los encierros taurinos de las fiestas que llevan su nombre, aunque antes, para no perdernos recorrido, paseamos por la también ya mundialmente conocida calle Estafeta, con sus tiendas de recuerdos, heladerías, bares… Desde ahí continuamos hasta la plaza de toros, siguiendo la curva que dan los astados y mirando la inclinación de la pendiente para tratar de imaginar el tramo final de los encierros, sobre todo este 2020 que no ha habido.

Retornamos y nos paramos en la iglesia de San Agustín, cuyo principal reclamo lo constituye el rótulo en la entrada que indica que allí armaron caballero de Santiago a Garcilaso de la Vega, un poeta cuyos personajes pastoriles, Salicio y Nemoroso, son dos de mis protagonistas literarios favoritos. Ellos, con su inolvidable loa al sosiego de la naturaleza. Al bucolismo por excelencia.

martes, 1 de septiembre de 2020

Lanzarote: del Timanfaya a los viñedos de la Geria


Lanzarote, llegada en barco de la compañía Armas en poco más de media hora, recogida del coche de Cicar en el mismo muelle (esta vez un Opel Corsa) y desplazamiento desde Playa Blanca hasta Puerto del Carmen, donde nos alojamos en el hotel Montana. Por desgracia para el negocio turístico, la situación actual provoca que el servicio de recepción únicamente abra de ocho de la mañana a cuatro de la tarde y que la ocupación ronde más o menos una cuarta parte de su capacidad.

Se disfruta de un ambiente relajado, ni mucho menos masificación, en el entorno del paseo marítimo, plagado de restaurante y alojamientos cuyo negocio es el turismo. En Puerto del Carmen existe una playa enorme que luce la elocuente denominación de Playa Grande y otra diminuta que también hace honor a su nombre: Playa Chica.

En la oficina de turismo (la del paseo en Puerto del Carmen abre de 10 a 18 horas, aunque los horarios en las diferentes poblaciones resultan muy variables y en muchos casos cierran por las tardes) nos informan sobre la zona, y después de comer algo rápido y contundente en nuestro hotel gracias a la polifacética recepcionista/cocinera, vamos a Arrecife, la capital, a una docena de kilómetros. Sopla bastante viento, aunque un par de personas nos comentan que en Fuerteventura lo hace con más fuerza. Supongo que irá a días, o a percepciones, porque en la estancia anterior en Fuerteventura no notábamos estas fuertes ráfagas.

Arrecife

En Arrecife aparcamos en un enorme solar habilitado para este servicio, con su equipo bien organizado de ´gorrillas´ (el precio ´oficial´ nos comentaron en la oficina de turismo que es de un euro), junto al charco de San Ginés, un pedazo de mar interior, separado del exterior por un puente, y donde reposan decenas de pequeñas embarcaciones de pesca. Precioso al atardecer.

lunes, 31 de agosto de 2020

Fuerteventura: de Playas de Jandía a Corralejo

 

Fuerteventura sorprende desde la primera ojeada. Una gran planicie desértica inunda la isla, únicamente interrumpida por urbanizaciones de impolutas casas blancas, siempre arrulladas junto al océano, que surgen de pronto. Sin árboles ni apenas plantas del estilo peninsular. Y esa singularidad también contribuye a su encanto. Al hecho de sentirse en una especie de paraíso natural sin la típica frondosidad con la que mentalmente se vincula los paraísos naturales. Otro estilo. Diferentes sensaciones.

El barco nos deja en el sur de la isla, cerca de Playas de Jandía y, entrando la noche, hemos de desplazarnos al extremo norte, a Corralejo, donde nos alojaremos en el hotel Arena Beach. Esas primeras impresiones nos dan una extensa imagen fotográfica de la segunda isla en tamaño de las Canarias. La atravesamos íntegra, incluso dejando a un lado su capital, Puerto del Rosario. De sur a norte.

El desierto del Sinaí

Me viene a la mente el desierto del Sinaí, entre Israel y Egipto, también recorrido años atrás con las últimas luces del día y los primeros minutos de oscuridad completa. En Fuerteventura conduces kilómetros y kilómetros rodeado de arena, sin más construcción a la vista que los esporádicos pórticos en medio de la inmensidad que te anuncian que has cambiado de municipio. En las Canarias, al contrario que en comunidades autónomas como la valenciana, existe una diferenciación clara entre municipio y localidad; no son ni mucho menos prácticamente sinónimos. Un municipio cuenta con varias localidades.

La gasolina sigue estando más barata que en la península. Razón de menor tasa impositiva, me aclara el trabajador de una estación de servicio a quien pregunto. Sobre las ocho de la tarde nos ponemos en camino con el coche de alquiler de la empresa Cicar y llegamos casi a las diez de la noche al hotel, justo para cenar.

Descubriendo Corralejo

Empieza el día con paseo matutino, descubriendo Corralejo. Me voy hasta el extremo, casi tocando con mis pies el Atlántico y divisando con total claridad Lanzarote y el islote de Lobos, típico de excursiones para pasar unas horas. Tiendas y viviendas con un máximo de dos alturas copan la localidad. El número de comercios resulta, teóricamente, exagerado si se compara con los alrededor de 18.000 habitantes de la población. El peso del turismo y de los no empadronados se nota.

domingo, 30 de agosto de 2020

Gran Canaria: de las dunas de Maspalomas al Pico de las Nieves

 El aeropuerto de Barajas parece el anticipo del desierto, en este caso aeronáutico, que luego nos esperará en Fuerteventura. La zona M de la terminal 4 no tiene tiendas ni bares abiertos y su oscuridad contrasta con la luminosidad de la que luego disfrutaremos en Gran Canaria. El ambiente atemoriza. Nada que ver con lo que nos encontraremos en las islas, en este caso en el recorrido por la provincia de Las Palmas, una de las dos que configuran la comunidad autónoma de Canarias.

Embarcamos en el avión de Air Europa previa dispensación de gel desinfectante y reparto de toallitas de limpieza para brazos de butacas y pantallas táctil, y desembarcamos en perfecto orden de filas. No te puedes levantar hasta que no haya avanzado por el pasillo hacia la puerta de salida la persona del asiento de delante. Como debería de ser siempre si no surgiera ese afán incontrolable de muchos pasajeros por estrujarse en los pasillos en cuanto aterriza el avión.

El coche de alquiler de Cicar nos está esperando en el aeropuerto. La compañía, con seguro a todo riesgo en cada vehículo, funciona muy bien. La recepción es rápida y la entrega de vehículos todavía más: basta entregar las llaves. No te obligan a los cansinos controles que te hacen perder tanto tiempo de otras compañías y lugares.

martes, 14 de julio de 2020

Formentera: recorrido en la nueva realidad



Recorrido por Formentera en la denominada nueva normalidad, que con más precisión podría denominarse nueva realidad. En la primera semana de tránsito libre por España. Salida desde la localidad alicantina de Dénia a las 8,30 horas del jueves 25 de junio, con control de temperatura a todos los pasajeros. Ya en el barco, repleto de viajeros, rellenamos un papel en el que nos preguntan si tenemos tos o por nuestra dirección en la isla.
Ese documento se entrega al desembarcar, ya en el puerto de La Savina, mientras te vuelven a tomar la temperatura.  Una hora de cola para superar ese control. Nada será igual a la vuelta. Aunque eso ya lo contaremos más adelante. Ahora, vamos con la visita. En este caso, con el vehículo incluido que hemos embarcado y que nos hará más accesible el recorrido por una isla que desde La Mola hasta La Savina, prácticamente sus dos extremos, se extiende a lo largo de 17 kilómetros.
Nos alojamos en una casa en la densa pinada de Sant Ferran que nos alquila, por intermediación, un despreocupado italiano con el típico nombre de Marco. Vamos a comer a la capital. Primera toma de contacto con Sant Francesc Xavier, la principal localidad de la isla, que no llega a los 3.000 habitantes y cuyo principal encanto reside en su plaza central y en las dos calles de tiendas que desembocan en ella.
Al regreso, paseo por la cala En Baster, la más cercana a nuestro alojamiento, que se caracteriza por sus grutas y minicalas cercanas. Nos topamos con dos personas. Será prácticamente la tónica de los siguientes días. No existe problema para mantener las llamadas distancias de seguridad sanitarias.
Primera puesta de sol. Quizás, con el tiempo, será la que mejor perspectiva de la isla recoge. La contemplamos desde El Mirador, que abarca prácticamente cuatro quintas partes de la isla. El bar está cerrado, aunque nos cede sus mesas y sillas para esta observación vespertina que compartimos con apenas una decena de personas.
Senderismo por la isla
En el segundo día inicio las rutas por los senderos numerados y marcados con señales de madera. Cada jornada me dirigiré hacia un sentido. Hoy vuelvo a la cala de En Baster para, desde allí, caminar hacia la playa de Migjorn y pasear sobre la tarima de madera que marca un recorrido dunar.  Bordeo Lucky (un local del que luego escribiré) y llego al inicio del recorrido, en Ca Marí. Desde allí hago ruta en sentido Es Pujols y regreso a la casa. Hora y media custodiado por un sol que ya empieza a exhibir su potencia con un bronceado creciente en mi rostro.
Vamos a Sant Ferran buscando su mercadillo, pero está cerrado. Así encontraremos todos. Incluso el artesanal de La Mola, el más famoso por su aroma hippy. Ha retrasado su apertura al 1 de julio. Demasiado tarde para nosotros. Retornando en el relato a Sant Ferran, la localidad es diminuta. Da para comprar en su horno (lleva el nombre del pueblo y tiene un pan muy recomendable) y para un paseo que no se extiende más de media hora.
Y otra vez a Sant Francesc, tres kilómetros más allá. Con adquisición en el principal supermercado de la isla, que también visitaremos unas cuantas veces. Llegamos algo asustados por las referencias de precio, pero son casi idénticos (si acaso unos céntimos más) que en Valencia. También vamos al mercado pagès, que en la práctica es una solitaria tienda de frutas y verduras. Comemos luego en Es Pujols, una de las localidades más turísticas. No obstante, en la última semana de junio la mitad de sus locales está cerrado. El paseo marítimo, sin apenas venta en sus tiendas, parece achicarse. En la playa, junto a un Mediterráneo cristalino, ondea la bandera de peligro de medusas.
Los secundarios vestigios históricos
La puesta de hoy la contemplamos desde los alrededores del faro de Berberia, en el extremo más al sur de Formentera. Antes, pasamos por un par de monolitos que datan de alrededor del 1.600 A.C., de los que queda poco más que unas rocas dispersas bordeadas por una cerca de metal. Ya junto al faro nos aproximamos a la torre vigía, cerrada. En esta isla los escasos restos monumentales pasan a un segundo plano en la agenda de la mayoría de visitantes. Además de que existen pocos, el atractivo de las playas las suele convertir en prioritarias.
Tercer día. Hoy el paseo sí que me lleva a Es Pujols por las sendas para caminantes y la penitencia de un sol que cada día parece deslumbrar más. Una hora y cuarenta minutos entre ida y vuelta. Después de desayuno y ducha, carretera hacia el faro de la Mola, que abre de martes a sábados. Es el más antiguo de la isla y, aunque no se pueda ascender a su atalaya, sí que puede contemplarse la exposición ubicada en lo que fueron las casas en las que convivían hasta tres familias de torreros, los que se turnaban en esa labor. La muestra aborda la biodiversidad de la isla o la tradición pesquera, entre otras cuestiones. Constituye una suerte de museo etnológico.
Vale la pena asomarse, con precaución, eso sí, al acantilado, junto al faro. O acercarse a la próxima tienda de recuerdos. Desde el citado faro a la población apenas discurren dos kilómetros y medio. Visita rápida a la Mola que da para poco más que transitar junto a tiendas y recorrido por cala del Muerto y la de Es Arenals. El panorama de aguas cristalinas se repite, vayas donde vayas.
Y, de allí, comida en Lukcy, un chiringuito en la playa de Es Migjorn, situado en primera línea en el que en disfrutamos, al son de las canciones de Fito y Fitipaldis, de una deliciosa focaccia. A 30 metros de la orilla, con la sensación de que estamos de vacaciones. Relajación, buena comida y servicio esmerado a un precio razonable. Poco más se puede pedir.
Esta noche nos quedaremos sin puesta de sol porque donde vamos a comer, en Es Caló, nos sitúan dentro. Se trata de una diminuta localidad, sin paseo marítimo y conocida por proliferar –dentro de su tamaño- los restaurantes. Y, de allí, a una heladería en Sant Francesc. Son tan cortas las distancias que, al tampoco haber apenas tráfico, no supone esfuerzo alguno recorrer diez kilómetros en coche. De paso, nos acercamos al centro de la capital, donde están con el ciclo Jazz en la plaça.
La sargantana
Tercer paseo matutino. Esta vez por el carril bici –apenas me cruzo con tres grupos de ciclistas en todo el recorrido- hacia Es Caló, previo paso por cala En Baster y entrada, a mitad del recorrido de vuelta, por la senda 15, que se dirige hacia Sant Francesc, aunque antes me bifurco hacia Es Pujols para retornar a la base. En todos estos recorridos el senderista cuenta con una fiel compañera: la sargantana de Les Pitiuses, una largatija de un singular color verde brillante. Basta con que aguantes la mirada en algún lugar pedregoso, boscoso o dunar y aparecerá una en breve.
Ni aglomeraciones ni cercanía
Hoy toca cala Saona, otra de las grandes conocidas. Es domingo y hay algo más de gente, aunque sin tráfico ni dificultades para aparcar al lado. Poca o ninguna mascarilla porque, realmente, se mantiene la distancia interpersonal de dos metros sin necesidad de forzar ni de buscarlo. No se producen aglomeraciones. Ni tan siquiera cercanía.
Antes hemos ascendido a una pequeña colina para voltear la torre de Es Catalans, una de las cuatro vigías. Esta se abre al público únicamente sábados por la mañana. Al igual que el resto de torreones, o que los monumentos megalíticos, el acceso no resulta fácil ni está señalizado. Queda claro que para el visitante medio o para quien impulsa el turismo en la isla se trata de objetivos menos que secundarios.
Retorno a Es Pujols, donde ya golpea un sol de esos que te hace buscar desesperadamente una sombra. En el paseo marítimo encuentras pocas en forma de local, ya que la mayoría permanece cerrado. Apenas han abierto los situados en los extremos. Y un veterano vendedor de pulseras artesanales, que ha colocado su tenderete al inicio del paseo. Las barcas de pescadores sobre sus lanzaderas despuntan como el principal atractivo del recorrido.
Vuelta a Sant Ferran previo paso por el horno. Después, visita frustrada al mercado dominical de artesanía de la Mola, ya que, como he comentado con anterioridad, han retraso la apertura. El 28 de junio todavía estaba cerrado. Después de confundirnos con mallorquines, nos invitan a acudir el 1 de julio. Una pena. Ya no estaremos.
Y hoy la puesta de sol toca en el Blue Bar, en Migjorn. Se trata de uno de los locales emblemáticos de la isla, de esos que  mientras te sirven un mojito sin alcohol a ocho euros te ofrecen su gama de camisetas. El ocaso del día tan solo se vislumbra en su plenitud desde las mesas de la entrada. Contemplas cómo desaparece el sol entre las dunas y los cañaverales.
El día lo rematamos con una deliciosa cena en Cafuné, un restaurante situado junto a la carretera, en la entrada de Sant Ferran desde Es Caló, donde igual venden cactus a cientos de euros que muestran cuadros de paisaje o sirven exquisitos bocadillos de difícil descripción. Nos explican que la pandemia les ha obligado a reciclarse y establecer sinergias entre profesionales de varios sectores, y que antes se dedicaban al catering de bodas.
Última ruta matutina y regreso
Última jornada. La ruta matutina me conduce por la senda 15 hacia Sant Francesc, cerca de la torre de Es Catalans antes descrita. Estos recorridos marcados con señales de madera constituyen una buena forma de conocer la isla. No parece la más habitual, porque apenas me cruzo con alguien. También, en esta época, con el estado de alarma recién suprimido, la presencia de visitantes resulta muy reducida. Y la población local está bastante diseminada.
Hoy toca ir al espacio más conocido de Formentera: Les Illetes, esa suerte de espigón de playa contornado de mar por ambos lados. O entrante de tierra entre el oleaje. Dejamos el coche en el aparcamiento más próximo. Los anteriores y más alejados de esta playa se hallan libres. Ascendemos por los montículos de rocas y arena mientras contemplamos, un vez más, las cristalinas orillas de este tramo del Mediterráneo. La refrescante brisa hace más llevadero el recorrido, porque el sol, como el resto de días, transmite todo su vigor.
Subimos al coche de nuevo, pasamos por las salinas de Es Pujols y buscamos el sepulcro megalítico de Talasso, el teóricamente más antiguo encontrado en las islas Baleares. No nos la jugamos con el coche para recorrer una apartada senda repleta de baches que conduce ante el recinto mortuorio.
Una vez junto a él, de nuevo soledad total, como ocurre con los otros restos megalíticos o con las torres vigías. Se halla situado junto a una casa, como si fuera su patio. Una verja y un cartel indican de qué se trata. De lo contrario, resultaría difícil adivinarlo. Tampoco parece, a tenor de lo complicado que resulta acceder, que haya mucho interés en difundirlo o en visitarlo.
Comemos en Sant Francesc, en casa Amancio, donde el principal atractivo lo constituye la decoración del patio. Compramos un par de botellas de vino mallorquín Pere Seda, salchichón ibicenco (un descubrimiento) y vuelta a la casa para la preparación de maletas.
Recorrido de despedida por el puerto de La Savina, con su murete y sus tiendas, y embarque a las ocho para zarpar a las nueve de la noche. Ahora ya no hay, ni lo habrá al llegar (dos horas después), control de temperatura. Tampoco entrega de folleto explicando cómo te encuentras de salud. Volvemos a la península con el barco a media ocupación. Atrás queda Formentera, una isla encantadora tanto en la antigua como en la nueva normalidad.

Esta crónica ha sido publicada en dos entregas en la web www.soloqueremosviajar.com





martes, 2 de junio de 2020

Entrevista a Ciudadanos y tertulia en Intereconomía

Esta semana EsdiarioCV publica la entrevista que hago al secretario de organización de Ciudadanos en la Comunidad Valenciana, Emilio Argüeso.

Argüeso (CS): "me arrepiento de errores que me han costado la amistad de algunas personas"

Y hoy he participado en la tertulia de Inter Café, en Intereconomía, que puedes escuchar más o menos partir del minuto 20 de programa.

Programa Inter café martes 02-06-2020