La coca, en la España mediterránea, consiste en una masa
horneada, similar al pan en la textura, que puede ser dulce o salada,
normalmente en función de aquello con que se le acompañe o la corone. Quizás
resulte más blanda, como las habituales de dacsa (maíz) del sur de la provincia
de Valencia, en la Safor; o más contundente, similar a una pizza, tal como se
sirve en la comarca de la Marina, de Alicante.
En la capital autonómica la tradición de su consumo no se
encuentra tan asentada como en otras localidades; no obstante, está hallando un
camino expedito, debido a su flexibilidad para combinar sabores y a la calidad
de la masa, para darse a conocer y, sobre todo, agradar.
En esa línea ha emergido la iniciativa de la Ruta de les Coques by Ambar, con la empresa cervecera como principal patrocinador. Participan restaurantes de diversas barriadas de Valencia con la finalidad de competir por ofrecer el producto más valorado -el consumidor lo vota- y, principalmente, por aguzar el ingenio dándole una vuelta a la elaboración y potenciando el sabor de la coca.







































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