No son unos escalones más. Atesoran una larga historia y cada día los suben y bajan miles de personas que recorren el centro histórico de Valencia. Se sitúan junto a la Lonja, en la calle contigua que antes lucía ese mismo rótulo: Escalones de la Lonja, y que en la actualidad se denomina Pere Compte. A sus numerosos años suman el deterioro del uso e incluso abuso, tanto para pisarlo como para sentarse en ellos, y de la falta de cuidado. Esto ha provocado que su desnivel aumente en paralelo al peligro de su utilización.
Sobre este tema escribo en este artículo publicado en El Meridiano y titulado:
Escalones de la Lonja: entre la historia, el deterioro y el riesgo













































