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miércoles, 29 de octubre de 2025

Camino de Baztán: de Bayona a Pamplona (y II)

Vamos a por la tercera etapa nuestra, aunque llevamos ya dos y media de camino. Hoy nos enfrentamos al mítico puerto de Belate, la cima. Atravesamos Irurita, Zigaure, Ziga, Berroeta -donde están grabando un anuncio en el albergue- para encarar Almandoz y subir hasta la Venta de San Blas. Allí nos atiende Carlos, un ventero de mirada escrutadora, que supura cultura en sus frases y que bromea con una mirada tan seria que no sabes si reírte o asustarte. Optamos por lo primero y mantenemos una amena conversación con él.


Continuamos el ascenso bosque a través hasta la ermita de Santiago, entre tramos de calzada romana, pequeños menhires a los lados, preciosos caballos, increíbles paisajes y espectaculares hayedos. El camino -o lo que se presupone que es- zigzaguea, con señales escasas y dispersas. De pronto aparece una lugareña cual ninfa del bosque y nos ayuda a orientarnos. Se trata de la única persona con la que nos cruzamos en el interior de la vegetación.

jueves, 23 de octubre de 2025

Camino de Baztán: de Bayona a Pamplona (I)

Paisajes, gentes, ejercicio físico y espiritual, reflexión, orientación… el Camino de Santiago aglutina todos esos sustantivos entre sus características. No obstante, depende de cuál de sus variantes se elija unos proliferan en mayor medida que otros. Y si se escoge una alternativa más desconocida, algunos, como gentes, marcan su mínima expresión; y otros, caso de paisajes, llegan a su apogeo de belleza.

En este relato nos adentramos por el de Baztán, el que nace en Bayona y termina en Pamplona o, más en concreto, en la ermita de Trinidad de Arre, a poco más de cuatro kilómetros de la capital navarra. Su cénit de dificultad lo alcanza en el puerto de Belate, que ronda los mil metros de altura, y en particular en la ermita de Santiago.

domingo, 24 de agosto de 2025

El Camino Inglés: entre bruma, bosques y rías (y III)


Cuarta etapa. Mañana de densa niebla, más incluso que en los amaneceres precedentes. Hemos de caminar unos dos kilómetros desde nuestra pensión para retornar al Camino, ya que se sitúa fuera de él. Lo retomamos en el hito -prefiero ese término al de mojón- que marca los 39,5 kilómetros. Una de las grandes ventajas del Camino de Santiago Inglés la constituyen estos indicadores kilométricos ubicados en espacios bien visibles y situados cada 300-400 metros. En otras variantes que no pasan por la provincia de La Coruña son mucho más escasos.

Poco a poco va despejando la bruma. Al igual que las anteriores, la etapa actual también se caracteriza por recorrer espacios solitarios, con tramos largos sin ver peregrinos y extensos trechos sin viviendas. A eso se suma bastante bosque. Perfectas para sentir más el Camino.

viernes, 22 de agosto de 2025

Camino Inglés: entre bruma, bosques y rías (II)


Segundo día. El ritmo del Camino no para. Me despierto a las 6,30, estudio un rato portugués en la aplicación de Duolingo a la que me he aficionado o enganchado, según se mire, y bajamos a desayunar tostadas con leche, que en este alojamiento tenemos incluida esa alimentación matutina.

La etapa de hoy comienza con una constante subida de dos kilómetros para llegar hasta un mirador que permite contemplar la ciudad y su río. Hoy pasaremos por escasos núcleos urbanos. El trayecto se basa en carreteras comarcales, zonas boscosas, pasarelas junto a la reserva de la biosfera del río Mandeo… La única localidad que atravesamos es Miño, justo a mitad de esta etapa de 20 kilómetros.

martes, 19 de agosto de 2025

El Camino Inglés: entre bruma, bosques y rías (I)

Me gustan los caminos que empiezan y terminan. También en el Camino de Santiago. No se trata de que las decenas de variantes carezcan de un final, que obviamente lo tienen y es Santiago de Compostela, sino que la mayoría no se puede realizar al completo por falta de tiempo o de la imprescindible resistencia.

En esta coyuntura, busco los asumibles con inicio y conclusión. El año pasado fue el Camino del Salvador, entre León y Oviedo, y en 2025, el Inglés, entre Ferrol y la ciudad compostelana, a acometer en seis o cinco (como ha sido mi caso) etapas.

El vuelo Valencia-Santiago, fletado por Ryannair, despega a las 5,40 de sábado. Aterrizamos entre una densa niebla y a 17 grados un 9 de agosto a las 7 de la mañana. Toca esperar a que lleguen taxis a cuentagotas. Lo compartimos con una peregrina que hará el Camino Francés desde Sarriá, un clásico como primera experiencia en esta ruta que engancha (yo ya voy por mi séptima experiencia).

sábado, 31 de agosto de 2024

Por el Camino del Salvador (y etapas V y VI en una)


Quinta etapa. Oviedo ya se ve. Desde seis kilómetros antes, entre brumas. No obstante, para llegar hasta ahí ha habido que sufrir. Hoy hemos sumado dos etapas en una: La Pola-Mieres (14 kilómetros) y Mieres-Oviedo (18 kilómetros).

La primera parte resulta más o menos sencilla, en llano, junto al río Caudal. Se nos complica algo porque, por error y porque las flechas amarillas del camino nos llevan hacia allí, tomamos una variante con la senda comida por la vegetación y entre subidas y bajadas. Nuestro karma no nos permite relajación.

A las dos horas y cuarenta y cinco minutos nos plantamos en Mieres. Comemos lo que en Asturias llaman pincho, que para un valenciano se define como un bocadillo mediano. En mi caso, relleno de filete empanado.

jueves, 29 de agosto de 2024

Por el Camino del Salvador (etapa III)

Día 4 y tercero de camino. Estamos en la localidad de Pajares, famosa por su temible puerto de Montaña. Acaba de pasar la furgoneta de venta de pan y bollería. Para, después de pitar un par de veces, en la plaza en la que estamos sentados y empiezan a salir mujeres de las viviendas para comprar. Nos explican que el panadero acude por las tardes entre semana, que el frutero lo hace un par de días y que el carnicero, una. No existen comercios en este municipio ni en otros vecinos, por lo que la venta se hace de manera itinerante.

Eso ya es por la tarde, en el banco pegado a la casa de unas lugareñas de amable conversación. Antes, hemos superado un recorrido más corto de lo habitual (14 kilómetros), aunque también bastante exigente.

miércoles, 28 de agosto de 2024

Por el Camino del Salvador (etapa II)

 La etapa dos no se me olvidará porque la comenzamos ateridos de frío, a siete grados, por asfalto, y la terminamos a más de 30, después de atravesar preciosos valles, sinuosos desfiladeros y semidesérticas aldeas. Camino del Salvador en estado puro, entre prados, vacas y caballos.

Todo el trazado se encuentra perfectamente señalizado. En este tramo de algo más de 23 kilómetros únicamente tendremos la opción de parar a comer algo en un bar situado en una aldea, a 8 kilómetros del inicio. Como no ha llegado todavía el reparto de pan, no pueden prepararnos bocadillos. Lo único que nos ofrecen es un insípido pincho de tortilla por boca de una camarera seca y antipática. Una excepción en nuestra ruta.

El camino resulta duro por los ascensos a collados a través de caminos sinuosos y pedregosos. Lo concluimos en seis horas y treinta minutos hasta llegar a nuestra aldea, Poladura de la Tercia. Está todo tan contado que en nuestro alojamiento no pueden darnos de comer. Ni siquiera un pincho. Compran lo justo para sumar el número de comensales que han reservado.

lunes, 26 de agosto de 2024

Por el Camino del Salvador (etapa I)

 Pronto me daré cuenta de que el Camino del Salvador (o de San Salvador) resulta tan intenso y fascinante como desconocido. Antes, llegada a León en tren de alta velocidad desde Valencia tras cinco horas cortas de tertulia, lectura y observación.

En la histórica ciudad, visita al museo romano que, para nuestra suerte, coincidió con el inicio de un recorrido guiado gratuito tanto por las propias instalaciones como por el exterior para desembocar en los restos subterráneos del antiguo anfiteatro.

Desde allí nos dirigimos al local de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, en la calle Independencia, donde un socarrón voluntario veterano nos suministra una información bastante sui generis y nos entrega, por dos euros, el pasaporte de peregrino de Camino del Salvador, uno específico diferente al del resto de caminos de Santiago.

Después nos trasladamos a la iglesia de San Isidoro, donde custodian los restos del santo del mismo nombre, para entonar la canción del peregrino y recibir la bendición, junto a otros ocho compañeros de camino. Intentamos entrar en la catedral pero, aunque todavía faltaban 20 minutos para el cierre oficial, ya no nos lo permiten.

martes, 20 de agosto de 2024

Por el Camino del Salvador (etapa IV)

Adelanto de un capítulo intercalado en la próxima crónica viajera que publicaré íntegra a partir del 26 agosto.


La cuarta etapa hasta La Pola de Lena parecía más sencilla después de la dureza de las anteriores, pero ha sido, tal como anunciaba la guía Gronze, de cabecera en el Camino de Santiago, un “rompepiernas”, de esas que parecen querer quebrar tu espíritu, aunque no lo consigan finalmente. De las que te ponen a prueba física y mentalmente.


Pasamos, casi como cada día, por sendas tan estrechas, que apenas cabe el pie y ves riesgo elevado de desprenderte. El bastón que he llevado este año me ha ayudado mucho para evitarlo. Y para darme empujoncitos en las empinadas subidas.

martes, 15 de agosto de 2023

Por El Camino de Santiago del Norte ( y IV)

 Quinta y última etapa: Gernika-Bilbao.


-Sumamos dos oficiales en una para llegar antes a Bilbao. Al final, hoy, con temperaturas que superan los 35 grados, andaremos unos 40 kilómetros.

-Salida entre las brumas montañeras de la mañana. Como siempre, nos espera una escarpada subida al inicio para entrar en calor.



-Comemos nuestro primer almuerzo caliente al quinto día. Hasta la fecha o no había bares o solo nos ofrecían pinchos. Aquí, aunque les cuesta aceptar nuestra petición, nos acaban haciendo uno de lomo embuchado con queso. Por cierto, aquí sirven un café al que llaman "valenciano", que, con parquedad de palabras, me explican que llega una rodaja de naranja y whisky.

-Subida y bajada continua y dura excepto un largo tramo de asfalto por Lezama, donde se ubican las instalaciones del Athletic de Bilbao.



-Subida diez imponente diez kilómetros antes de Bilbao. Nos juntamos en la cima una decena de peregrinos agotados, junto a una máquina de bebidas frías instalada en medio del bosque. Solo puedes pagar con suelto. Un peregrino francés me da una moneda de 20 céntimos para que pueda completar el 1,70 euros que cuesta mi aquarius de naranja.

-La bajada desde el monte Avril hasta nuestro hotel en Bilbao se hace interminable.

-Hemos concluido 126 kilómetros oficiales de camino más fácil una quincena más entre pérdidas, paseos y búsqueda de alojamientos.

Reto alcanzado.

domingo, 13 de agosto de 2023

Por El Camino de Santiago (del Norte) III

 Cuarta etapa: Markina-Gernika.




-Nos devuelve el taxi (esta vez viene el padre del taxista con su vehículo particular) al punto de salida junto a la iglesia de Xemea, en Markina.

-En esta etapa tampoco va a haber ocasión de almorzar como queremos, porque no te hacen bocadillos. En los escasos bares del tramo únicamente sirven pinchos.

-Subimos hasta Bolibar, pueblo de antepasados de Simón Bolívar.

-La etapa, prácticamente como todas las de este año, es de subidas y bajadas entre caseríos y bosque.

-Pasamos por monasterio monjes cistercienses en Zenarruza.

-Hay un tramo cortado por poda en el que no les hace mucha gracia que nos metamos.

-Pasamos junto a una antigua ferrería.

-Bajamos a Gernika, con 16.000 habitantes. Aquí nos quedamos en una pensión (Akelarre)

-Visita a la Casa de los Fueros y al viejo (queda un trozo de tronco) y nuevo (desde 1979) árbol de Gernika.

viernes, 11 de agosto de 2023

Por El Camino de Santiago (del Norte) II

 Tercera etapa: Deba-Markina. Nivel 4, tanto en dificultad como en paisaje.


-Prolongadas cuestas, como la de la subida al calvario, que sigue al collado de Arno.


-Muchas cancelas en el recorrido, en medio del bosque, que hay que ir abriendo al pasar.

-Solo hay un bar en toda la etapa, en Olatz, y los lunes cierra (sí, el día en que hicimos este tramo era lunes).

-Pasamos a la provincia de Vizcaya.

-Descenso pronunciado y embarrado hacia Markina (aquí resbalo y voy al suelo. Nada grave)

-Desde Markina nos lleva un taxi a nuestro alojamiento en Mutriku y mañana nos devolverá al punto de recogida. En Markina no había sitio.

-Mutriku está ubicada junto al mar, en una pequeña bahía, repleta de barcas, de pescadores con cañas y con fábricas de conservas de bonito.

-Cenamos allí nuestra alimentación nocturna frugal habitual: plato de queso y otra cosa también ligera. La abundancia queda para la comida, cuando llegamos famélicos.

jueves, 10 de agosto de 2023

Por El Camino de Santiago del Norte (I)

 Recorrido del tramo entre San Sebastián y Bilbao (unos 126 kilómetros) en titulares por etapas:


San Sebastián:


-Parte Vieja y bares de pinchos.

-Hotel de cinco estrellas María Cristina con chocolate a seis euros.

-Playa de la Concha con su característica barandilla blanca.

-Río Urumea que cuando sube la marea se convierte en ría en sus primeros puentes.

-Ayuntamiento que era una casino. La ciudad llegó a tener tres casinos.

-Nobleza europea venía a bañarse.


Etapa San Sebastián-Zarautz

-Paseo inicial por la concha.

-Subida a monte Igeldo, que también puede hacerse en funicular.




-Queda a un lado de la subida el parque temático.

-No hay en 15 kilómetros donde tomar nada.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Por el Camino de Santiago Portugués Central (II): Oporto-Sao Miguel

Comenzamos el recorrido de hoy, que se alargará unos 36 kilómetros, en la céntrica calle peatonal Cedofeita. En las guías dicen que el Camino está bien señalizado. La realidad, principalmente al inicio, nos demuestra lo contrario. Y, sobre todo, en la oscuridad. Existe una manifiesta escasez de indicaciones, tanto de conchas azules o en el suelo como de flechas amarillas. 

En algún sitio, como cuando llegas a la capilla de Ramada Alta, si no te guías por la especializada web Gronze resulta casi imposible saber que hay que voltear el templo y continuar por una calle posterior.



Los primeros nueve kilómetros, hasta Araújo, transcurren entre búsqueda de flechas y trasiego por espacios periféricos y aledaños de Oporto. Casi siempre por calles adoquinadas, en las que la pisada no es homogénea, lo que empeora lesiones como la de mi rodilla derecha. Es lo que hay. Cuando un peregrino se lanza a recorrer el Camino nunca sabe lo que le espera y ha de afrontarlo con espíritu alegre y resignado a la par. O eso pienso.

lunes, 5 de septiembre de 2022

Por el Camino de Santiago Portugués Central (I): Oporto

Después de tres años recorriendo etapas del Camino de Santiago Francés, el clásico, el que enlaza Roncesvalles con la celebérrima ciudad compostelana, decidí que me motivaba más conocer otra ruta diferente, con distintas características.

Tuve dudas entre afrontar un tramo del Camino del Norte o inclinarme por el Camino Portugués, que me venía atrayendo desde hace más tiempo. Así que mi opción fue este último. Y mi objetivo, recorrer el trazado central (no el de la costa) entre Oporto y la frontera con Galicia, hasta Valença do Minho.

De este modo, aterrizo en la urbe del Duero y del estadio Do Dragao en un vuelo de Air Europa. La amabilidad de los vigilantes de seguridad del metro nos facilita el acceso a billetes a la mayoría a quienes vamos a coger un transporte sobre el que no vemos paneles informativos ni mapas en la estación. La estación del aeropuerto de Oporto es en superficie, como la mayoría de aquellas por las que pasaremos hasta Trindade, en el centro urbano y a un kilómetro de distancia de nuestro albergue, el Wine Hostel.


Sobre las calles adoquinadas que caracterizan Oporto y los municipios periféricos, como pronto comprobaremos, van subiendo y bajando cuestas las maletas hasta llegar al alojamiento. No es un albergue de peregrinos al uso; más bien se trata del clásico youth hostel donde los horarios de descanso no coinciden con los de reposo habitual de usuarios del Camino de Santiago, que sobre 22,30-23,00 horas ya apagan luces para madrugar al día siguiente. Aquí el trasiego nocturno no nos dejará apenas pegar ojo.

domingo, 22 de agosto de 2021

Villafranca-O´Cebreiro (Etapa VI. Camino de Santiago 2021)

Me cuesta dormirme pensando en el ritmo acelerado que tendré que imprimir mañana. La web especializada Gronze calcula 7 horas y 30 minutos para realizar esta etapa reina, de ascenso hasta O´Cebreiro. Sobre esa base, saliendo a las seis, dispondría de poco más de media hora para conseguir taxi y que me transportara a Pedrafita d´O Cebreiro, cuatro kilómetros más lejos, donde se encuentra la parada del autobús a Ponferrada.



Antes de las cinco ya estoy despierto, aunque decido apurar más en la cama para descansar unos minutos extra que creo que me irán bien ante lo que me espera. A las 5,45 me pongo en pie y a las 6,15 ya estoy en camino. A oscuras, porque toca atravesar un tramo en la misma carretera y sin luz alguna hasta empalmar con la nacional.

La bendición del párroco de Ponferrada me acompaña, ya que justo delante de mí salen dos peregrinos con una linterna anudada a su cabeza. Me pego a ellos y les agradezco la compañía. Gracias a esa iluminación -sí, sé que siempre me queda el teléfono móvil para alumbrar, pero no quiero gastarlo en exceso por si se me complicara la etapa- recorro sin problemas los aproximadamente dos kilómetros hasta que llegamos al carril para peregrinos pegado a la autovía, que ese sí tiene balizas que iluminan.

A las 6,45, cuando ya más o menos puedo vislumbrar entre la penumbra, les doy las gracias y adelanto para subir el ritmo. La primera parte de la etapa resulta más o menos llana. Como voy a buen ritmo decido no parar como hago habitualmente a los diez kilómetros (que sería aproximadamente en Trabadelo) y continúo algo más, hasta Valcarce, donde paro en un restaurante de carretera muy frecuentado por camioneros a esas horas (poco antes de las nueve de la mañana). Devoro mi ya apreciado bocadillo de lomo y queso regado con leche y Colacao. Me paro a pensar que difícilmente en otra circunstancia haría esa mezcla de comida y bebida.

viernes, 20 de agosto de 2021

Ponferrada-Villafranca (Etapa V. Camino de Santiago 2021)

 Esta vez inicio en solitario la etapa y lo hago por el alargado tramo que conduce hacia la salida de Ponferrada. A las 6,30 horas empiezo mi caminar por un itinerario que discurrirá entre viñedos y que tiene una distancia aproximada de 25 kilómetros sin grandes dificultades previstas. Transcurre entre tranquilas poblaciones. Paso incluso junto a la sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinícola de El Bierzo. Apenas me cruzo con una veintena de peregrinos, ninguno de ellos de los habituales de las anteriores etapas.

miércoles, 18 de agosto de 2021

Foncebadón-Ponferrada (Etapa IV. Camino de Santiago 2021)

 



A las cinco ya estamos despiertos después de una noche en la que hemos dormido regular. Finalmente no ha venido la tercera persona con la que teóricamente, según nos anunció la propietaria del albergue, compartiríamos habitación. Las camas son las usuales con cubierta de plástico que las convierte quizás en más higiénicas pero, desde luego, en menos cómodas.

A las 6,30, también sin desayunar (ya llegará el almuerzo que compense), iniciamos la ruta ateridos por el frío de la montaña. ¡Cómo será recorrer esta etapa en pleno invierno!

El primer tramo constituye un ascenso continuo hasta la mítica y tantas veces contemplada en imágenes Cruz de Ferro, en la cima del puerto de Foncebadón, a más de 1.500 metros de altura. Una vez asciendes y superas el montículo de piedras que cimenta su base, lanzas una que teóricamente has llevado hasta allí hacia atrás y pides un deseo. Cumplo exactamente el ritual al tercer intento, ya que al primero la he tirado hacia el montículo y al segundo, antes de superarlo.

lunes, 16 de agosto de 2021

Astorga-Foncebadón (Etapa III. Camino de Santiago 2021)

Salimos a ocho grados el día 1 de agosto, con pantalón largo y doble capa en la parte superior del cuerpo. Hoy la etapa resulta más dura, aunque el inicio llano no lo hace prever. Mi compañero caminante ha sembrado desde el primer día unas ampollas en ambos pies que han dado su desdichado fruto y le obligan a andar cada vez más despacio, mirando mucho dónde y cómo pisa.

Paramos en Santa Catalina de Somoza, más o menos diez kilómetros después del inicio, para comer un bocadillo de lomo con queso y beber algo caliente. Sigue haciendo frío, aunque a estas horas han subido algo las temperaturas. A partir de Rabonal del Camino el ascenso se complica bastante con una subida prolongada en la que has de pensar en que lugar pones el pie para no resbalarte con algún pedrusco y caerte. La temperatura, ya elevada, hace más penoso el recorrido, sobre todo para mi amigo.




Llegamos a las tres de la tarde a Foncebadón, una localidad casi prefabricada, una especie de espigado refugio de montaña compuesto casi exclusivamente por bares y albergues arracimados en una única calle, en la que únicamente una parte, hasta la iglesia, se halla asfaltada. En este albergue nos proporcionan sábanas de usar y tirar. Terminó la suerte de los precedentes.