Día urbano. En este caso para desplazarse a la ciudad
francesa de Estrasburgo. Francesa por poco, porque la separa el puente sobre el
Rín de Alemania. La capital alsaciana -y oficialmente también de la Navidad- se
halla pegada literalmente al país vecino de Francia por el centroeste. Si a eso
sumamos el constante cambio de ‘propiedad’ de esta región entre los dos grandes
colosos nacionales, resulta fácil comprender su mezcolanza y su carácter
ambivalente.
En cualquier caso, un día más lo que prima y condiciona es el frío invernal. A eso se suma, en esta primera jornada del año, que cuando llegamos, como suele ocurrir en esa fecha señalada, se encuentra la inmensa mayoría de locales y atracciones cerrados. En la oficina de turismo nos dan como únicas opciones la entrada libre a la catedral (que haremos, sobre todo teniendo en cuenta su monumentalidad) y los recorridos en trenecito y barquito por una nueva Pequeña Venecia, como las que ya hemos visto en Colmar y Friburgo. Estas dos últimas alternativas las descartamos.
