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miércoles, 30 de noviembre de 2022

miércoles, 23 de noviembre de 2022

Valencia, Capital Verde Europea (À punt)

 Primera participación en un nuevo programa, Cadena de Valor, que se emite en À punt, la radiotelevisión y web autonómica.

En este caso hablamos sobre Valencia, Capital Verde Europea. Creo que es un hito para Valencia que ahora se desconoce y apenas se valora y que cuando se celebre, en 2024, supondrá un impulso más si cabe para la ciudad.

La distinción no llega por casualidad. Son décadas de ir progresando la ciudad. Y ese galardón supone también un compromiso de mejora, porque todavía falta bastante verde en muchos barrios.

Puedes escuchar el programa pinchando este enlace

viernes, 11 de noviembre de 2022

Crónicas ilicitanas (y III)

 Esta mañana, en el paseo, descubro qué es la palmera pipa, porque me topo con las dos con el tronco más largo del palmeral. Se trata de un árbol inclinado hasta casi el punto de caerse si no tuviera un soporte, que en ambos casos es el tronco recortado de otra palmera. Transito entre caminos del palmeral que salen y entran del casco urbano.

Hoy, después del desayuno, nos encaminamos a la etapa previa a nuestro destino de hoy: Santa Pola. Nos cuesta aparcar, pero en cuanto lo hacemos y nos dirigimos al puerto nos empiezan a gritar desde una de las casetas de venta de pasajes para los catamaranes que se desplazan hasta Tabarca. ¡Va a salir ya! ¡Va a salir ya! nos insisten.




Compramos los billetes, a diez euros ida y vuelta, y subimos al barco que, cierto es, zarpa de inmediata. Son poco más de las 11,30 horas y, tras un recorrido tranquilo, nos plantamos en unos 25 minutos en la también conocida como Isla Plana, a poco más de cuatro kilómetros del extremo de Santa Pola.

martes, 8 de noviembre de 2022

Crónicas ilicitanas (II)

Desayunamos con ciertas dificultades, ya que no quedan mesas libres en el comedor, e iniciamos el paseo por la ciudad. En mi caso, el segundo del día. La primera visita tiene como destino la oficina de turismo, que, a estas horas, las 11,30, ya está abierta. Nos explican que por ser domingo los museos municipales tienen entrada libre y gratuita, aunque cierran a las 14 horas, excepto el yacimiento de l´Alcúdia, que lo hace a las 15 horas.

Nos ponemos a la tarea. Primero recorremos el Museo Arqueológico, aunque ponemos más interés en contemplar el palacio que lo acoge, el de Altamira, haciendo el camino de la guardia por sus murallas y jugando una partida con un ajedrez gigante que se halla en su patio de armas. Desde ahí nos dirigimos a los baños árabes y, poco antes, a la torre de la Calahorra, con bastantes visitantes ambos, lo que genera que recorrer espacios tan reducidos resulte algo más complicado. En cualquier caso, como no nos sobra el tiempo, nuestro tránsito lo hacemos algo acelerado.



Retornamos al hotel para coger el coche (estamos a kilómetro y medio a pie más o menos de la basílica) y dirigirnos al yacimiento de l´Alcúdia. Cuando llegamos, a las 13,40, la vigilante de seguridad nos insiste en que las 14,30 cierran (teóricamente debería de ser a las 15 horas, según el horario oficial) y que se tarda dos horas en recorrerlo, con gesto claro de aconsejarnos implícitamente que no nos vale la pena.

Le insistimos en que queremos ver el lugar donde encontraron la Dama de Elche. Nos da un plano y le otorgamos prioridad absoluta a ese punto. Se trata de una visión simbólica, por supuesto. En ese lugar ahora emerge una bonita réplica (la original está alejada de su origen, en Madrid) elevada en una estructura construida para realzarla. 

domingo, 6 de noviembre de 2022

Crónicas ilicitanas (I)




Ponemos rumbo a Elche aunque con parada previa en Xàtiva. El objetivo no consiste en otear la panorámica desde las murallas de su emblemático castillo o pasear por su monumental casco urbano, sino en deambular entre los puestos de su Fira Borja y disfrutar de su arroz al horno clásico. Se trata de una escala en el camino, no de un final de etapa.

La feria, en la práctica, es la clásica recreación de casetas de artesanía ambientadas en la época medieval. En este caso, con venta sobre todo de baratijas y abalorios, y menos de comida, aunque le echamos el ojo a unas pipas garrapiñadas.

Una vez en Xátiva, no podía faltar un tránsito rápido por su céntrica Plaza del Mercado, reconvertida en una extensa terraza compartida por los restaurantes que la pueblan. Hace un día soleado, espléndido para disfrutar de un rato en uno de estos locales.

El arroz al horno lo degustaremos más abajo, junto al bloque del Gran Teatro, en Moncho, un quiosco de comida que se expande por la acera del paseo. El arroz no está pesado (un riesgo que corre de exponerlo a un exceso de costillas, morcilla o tocino) y sí sabroso. Al principio parece seco, pero conforme lo vas devorando ratificas que está en su punto.