-Everglades. Uno de los parques nacionales más grandes de USA se extiende por Florida. Lo contemplamos con punto de partida en el Shark Valley Visitors Center. De él sale un tren con dos vagones cada hora en el que caben unas 50 personas. Orientados por un guía sumamente parlanchín y amplio conocedor de la materia, en la práctica seguimos una calzada que discurre por esta zona húmeda que se nutre del lago Okeechobee.
Tras 45 minutos en los que el objetivo -al igual que en el resto del trayecto- consiste en detectar caimanes y cocodrilos ( de la variante de USA), llegamos a una torre vigía que nos permite atisbar la magnitud de este parque nacional. Desde allí, en un recorrido circular, retornamos al punto de origen, que contiene explicaciones del parque y tienda de recuerdos.
-Miami. Optamos por un recorrido en vehículo para trazar una panorámica, dado el denso tráfico, la falta de un centro exacto al estilo español en la ciudad y, sobre todo, la envergadura de la urbe. Así atravesamos Coral Gables, Little Habana, el downtown o la propia zona de playa, separada de la portuaria y de la ciudad. Lo hacemos entre rascacielos, puentes, puerto, grafitis y un largo etcétera de construcciones de diverso estilo, como las que configuran su distrito Art Deco. Comemos en uno de sus restaurantes más conocidos, Joe´s, famoso, entre otras cuestiones, por su pollo rebozado.
-Fort Lauderdale. Localidad atravesada por el denominado Río Nuevo, con canales y zona de playa, lo que, conjuntamente, le vale ese calificativo tan manido de la Venecia de... (en este caso, de USA). Pasamos junto a casas individuales de estilo de las islas Barbados o nos situamos ante la primera edificación de lo que fue fuerte y devino en ciudad. Paseamos por su calle principal, repleta de edificios enormes y de locales comerciales, como el epicentro de la mayoría de urbes norteamericanas.
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