Ya son pasadas las tres de la tarde y estamos más o menos
lejos de otros restaurantes, por lo que nos adentramos en el del parador. Por
unos 20 euros por persona comemos bastante bien, con una tapa de quesos
canarios y una cata de aceite de lugar, por ejemplo. Todo ello con la
panorámica del terreno volcánico y la cima del Teide.
Otra hora larga para retornar a Puerto de la Cruz con ganas
de volver a disfrutar de la piscina en esta época del año poco proclive a ello.
El tiempo de las Canarias incita a ello. Después de saciarnos del ejercicio,
nos dirigimos al cercano centro comercial Martiánez.
Queremos aprovechar los precios más baratos de algunos
productos en las islas respecto a la península. No lo conseguimos en este
lugar, pero sí en el céntrico outlet de Benetton. Por el recuerdo que tenía del
establecimiento de Lanzarote y tras observar uno similar en la Laguna, buscamos
y encontramos el del Puerto de la Cruz de esta conocida marca italiana.