jueves, 4 de junio de 2026

Nuevas añadas y quesos singulares en el Mercado de Colón

Vino y queso, el maridaje clásico que tiene sus matices y que los hace despuntar en la tarde de Valencia. En este caso, en el céntrico mercado de Colón, en la terraza del restaurante Mi Cub. Bodegas Mustiguillo aporta los caldos y José Manglano, cuyo apellido da nombre a locales gourmet en este recinto mercantil y en el Central, pone el derivado lácteo.

En un acto que está generando igualmente una tradición por su continuidad anual en el mes de junio, la empresa vinícola presentó un producto habitual y ya popularizado, el Mestizaje blanco, en el que prima la variedad Merseguera aunque también incluye Malvasía, Vignoir o Macabeo, en locales valencianos y otro novedoso.

Este último luce el nombre de un pájaro del interior de la provincia, el llamado Pelaroques (aunque ambas palabras separadas en la etiqueta, donde aparece como Pela Roques) por los picotazos que asesta a las piedras. Es tinto y se cimenta en la variedad Bobal.

Lo presentó Olga Sarrión, hija de Toni Sarrión (propietario), quien hizo lo propio con el blanco y ecológico. Ambos, por cierto, destacaron la bonanza de las tierras tras la fatídica inundación producida por la dana en octubre de 2024 y la posterior primavera lluviosa. Su finca se sitúa a unos mil metros de altura.

La mesa para servir las copas estaba adornada por dos centros florales que aportó, con preocupado sentido de la estética, la propietaria del establecimiento anfitrión, Anabel Navas, y cubierta de quesos suministrados por Manglano, el local que vende en el piso inferior del mercado. Este repertorio lácteo se degustó entre el blanco y el tinto, y, como insistía el quesero, antes de este último, del Bobal, para, en sus palabras, no estropear su sabor. En esa incompatibilidad, pese al sentimiento usual contrario, hace hincapié Manglano siempre que tiene ocasión.

Llescas de queso sueco de leche cruda de vaca ecológica con corteza mohosa, de lombardo de vaca salva cremasco, del lucense La Josefa con cuajo a temperatura de teta de vaca, de torta de la Serena (mejor queso de pasta blanda con cuajo natural), de Valladolid, de estadounidense de Oregón… el amplio abanico geográfico ocupaba la extensa mesa, llena a última hora de la tarde de Valencia, cuando el calor amaina y las terrazas se abarrotan.

Después, para acompañar ya el nuevo tinto Pela Roques, con una visión diferente de la variedad Bobal y elaborado con uva crecida en suelo calcáreo y poroso, sirvieron tapas más contundentes, como torta de Requena con longaniza, titaina del distrito Marítimo de Valencia y figatell al estilo de la Marina, más suave que el de la Safor, ambas comarcas que lindan entre el sur de la provincia valenciana y el norte de la alicantina.

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