En este recorrido en crucero con desembarco en diferentes islas británicas se trata de trazar pinceladas en tu mente sobre los lugares que visitas. No existe tiempo para profundizar; únicamente disponemos de unas horas para tratar de captar la esencia, de lograr que nos llame la atención algo especial o de impactar con alguna escena, monumento o situación que nos marque.
Llegamos, por el mar de Irlanda –ayer transitamos por el Celta-, a la capital del citado país, a Dublín. Lo hacemos desembarcando en el puerto de Dún Laoghaire, a una decena de paradas de tren de la céntrica estación de Tara Street, a escasa distancia del histórico y laureado Trinity College.
Si en otras ocasiones optamos por las visitas guiadas de Civitatis, en esta, por horario y por propuesta, lo hacemos por las de Guru Walks para hacer un recorrido de tres horas por el cogollo de Dublín. Partimos de la superficie del recinto del ayuntamiento, donde descubrieron restos del pasado vikingo de la ciudad. A lo largo del itinerario me sorprenderá –antes me refería a algo especial- la figura de Brian Bouru, el legendario rey celta que unificó a los enfrentados pueblos de la antigua Eire y venció a los asentados vikingos.




























