El pasado viernes 30 de enero celebramos la festividad de San Francisco de Sales. Lo hicimos en este 2026, como en los años anteriores, en la sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vino de Valencia.
Este es el discurso que pronuncié como presidente de la Asociación Profesional de Periodistas Valencianos:
En España lo
celebramos el 24 de enero, aunque en Valencia este año lo hayamos retrasado al
30. A escala mundial se conmemora el 8 de septiembre. En México, el 4 de enero;
en Brasil, el 7 de abril; en Argentina, el 7 de junio. Y así podríamos seguir
extendiéndonos en fechas y lugares.
Son diferentes, desde luego; no obstante, coinciden en lo fundamental: destacar la labor del periodismo y de ese ente que siempre me ha parecido tan genérico que engloba lo que se ha denominado históricamente prensa.
Prefiero aludir
al periodismo en todas sus vertientes, a su importancia y a su defensa. Y, en
días como hoy, a su celebración. A la celebración de su existencia, sea con
mayor o menor fuerza, con más o menos acierto o prestigio, con las dudas e
incertidumbre que siempre nos provoca su ejercicio y su futuro.
Después de
ya unos cuantos años, creo que ese pesimismo forma parte de la misma esencia
del periodismo y de su transformación constante.
Eso y su
carácter independiente, que a la vez acaba de forjar el propio carácter de sus
profesionales. Esa independencia se traduce, a veces, en individualismo, en
endogamia.
Nuestra
asociación, la Asociación Profesional de Periodistas Valencianos, cumplirá el
próximo mes de febrero 15 años.
Nuestra
trayectoria no ha resultado fácil, porque la profesión y su manera de ser
tampoco lo es. Y llegar a la sociedad, tampoco.
Formamos
parte de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España desde 2018 y
participamos anualmente en sus asambleas. Tenemos representación en las dos
comisiones creadas en los últimos años en la FAPE: la de ética y deontología y
la de inteligencia artificial, cuyo cometido creo que tiene mucho que aportar
ante dos de los grandes retos de la profesión.
Hemos
apostado, además, por una vía diferente, la de recalcar a la sociedad la
importancia del colectivo de periodistas en su desarrollo más allá del mero
ejercicio de la profesión. En esa línea hemos llevado a cabo ya 8 grandes galas
solidarias, cada año a beneficio de una ONG valenciana diferente. Este haremos
la novena para ayudar a Casal de la Pau.
Llevamos
siete años premiando a la falla más periodística de Valencia, y otros tantos a
relatos de estudiantes y a periodistas que destacan por difundir la Semana
Santa Marinera de Valencia. El año pasado también dimos nuestro primer premio
agroalimentario con la Mostra de Vins como escenario.
Hemos
recibido varios galardones por esa labor social, con la que queremos demostrar
nuestra implicación. Somos periodistas y somos valencianos. Y tratamos de
ejercer ambas facetas con la mayor honestidad posible.
Y de
ayudarnos mutuamente con ofertas de trabajo, reflexiones o, simplemente, con
una charraeta amistosa o con una cena de Navidad.
Una de
nuestras grandes señas de identidad lo constituye el tradicional socarrat
valenciano. Lo damos para distinguir, para galardonar. Ya lo hemos hecho en las
seis ediciones anteriores de este acto, y hoy no queremos saltarnos esta
costumbre.
Nuestro
galardonado es una persona habituada a recibir premios. Y a merecerlos, desde
luego. Se distingue por su profunda defensa de la profesión y por su entrega
constante a su desarrollo. También, por la brillantez con la que se desenvuelve
en sus artículos y crónicas.
Intentamos
que este premio sea sorpresa. No avisamos a quien lo va a ganar. Queremos que
se sorprenda, aunque a veces conseguirlo suele implicar una alta dosis de
convicción para que venga a este acto. Y este año, con todo nuestro cariño, el
premio es para Arturo Checa, a quien pedimos que suba a recogerlo.
Su
reconocimiento es una singularización de los méritos de la profesión. De su
relevancia para la sociedad, de reivindicar el periodismo vivo, ágil e
implicado.
El
periodismo que reivindicamos y que, en este día, celebramos. Este acto va por
nuestro patrón, san Francisco de Sales, y, sobre todo, por quienes estamos aquí
y, en general, por nuestra profesión.
Es una forma
de vernos, de sentir nuestros colores y nuestra profesión. De darnos ánimos y
de demostrar que tenemos ganas de más.

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