Etiquetas

lunes, 30 de enero de 2012

La cara pública de Camps


El juicio al ex presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y, sobre todo, la sentencia absolutoria que ha conllevado, nos ha permitido observar su cara más humana y, a la vez, más pública. Parece una incongruencia que después de ocho años de mandato, con todo lo que ello implica y luce, sea ahora, cuando ya es un diputado de a pie, cuando lo estemos conociendo en toda su dimensión.
Hemos contemplado cómo se enervaba, cómo se declaraba lector de biografías de santos, cómo movía sus brazos más de lo habitual y cómo estrechaba más que nunca la relación con el que fue su número dos, Ricardo Costa. Por lo menos físicamente, ya que han estado un mes sentados silla con silla.
Los dos han sido ´no culpables´. Foto actualidadnoticias.com

Pero, ante todo, lo hemos escuchado. Hemos asistido, estupefactos, a su capacidad para hacer declaraciones. Camps, que ha sido el inspirador del lema ´Sin preguntas no hay cobertura´, ahora se prodiga en los medios de comunicación respondiendo, con total naturalidad, a la pregunta que se tercie. Como debería de haber hecho siempre, por otra parte, en su condición de persona que ocupa un cargo público.
Conocemos, por sus palabras, y por los gestos de apoyo de sus allegados, el sufrimiento que para él ha comportado todo el proceso. También el orgullo que le ha reportado ejercer de presidente de la Generalitat. Sabemos más de él en el último mes que lo que conocíamos en su etapa como concejal, delegado del Gobierno o incluso presidente de la Generalitat.
Hemos ratificado cómo se crece ante las adversidades y cómo, a su modo de ver, la prueba que ha superado ha resultado casi sobrehumana. Supongo que los 641.300 valencianos sin empleo que arroja la última Encuesta de Población Activa (EPA) opinan eso mismo de ellos.

Responsabilidad del paro

Por el fulgor que emana su rostro y por su alegría desbordante parece que el propio Camps no sea consciente de que buena parte de la responsabilidad de esa altísima tasa de paro, que sitúa a la Comunidad Valenciana entra las diez regiones europeas que más sufren este drama, le corresponde a él.
Ha ejercido de presidente para la bueno –el impulso turístico de Valencia- y para lo malo –el hundimiento económico-. No trato de amargarle la alegría. No obstante, sí que me gustaría que bajara de la nebulosa de optimismo en la que vive para aportar soluciones a una crisis y a la desesperación que viven miles de conciudadanos como resultado de su gestión.
Por tanto, felicidades por la ajustada absolución pero que pise suelo y que se dé cuenta de que, aparte de su mundo y de su realidad, existen millones paralelas no tan felices. En gran medida por haber perdido su trabajo durante el mandato del propio Camps.

1 comentario: