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domingo, 15 de enero de 2012

La pérdida de la televisión de Valencia

La decisión unilateral de la alcaldesa de cerrar Televisión Municipal de Valencia (TMV) deja sin puesto de trabajo a una veintena de personas y priva a toda la ciudad de un medio de comunicación ya arraigado. Desde luego, su acción está en las antípodas de la creación de empleo y del fomento de la transparencia informativa, políticas que pregona su partido.

La alcaldesa justifica la decisión adoptada en el ahorro de 192.000 euros del presupuesto anual. No ha encontrado otros conceptos de los que recortar para mantener la tele. Ha antepuesto terminar con la TMV antes que dejar de renovar las flores del puente de la plaza de América. Por no hablar ya de reducir a la mínima expresión partidas relacionadas con las Fallas u otros actos lúdicos. Ha sido su decisión. Desde luego, su cargo le permite disponer de la suerte o de la desgracia de escoger. De elegir a quién envía a las listas del paro.

La Televisión Municipal ha sido un interesante foro de debates


TMV comenzó a emitir como tal en 2007 y lo hizo en su condición de heredera de Canal 13, la televisión que gestó Rosendo Galindo con Baltasar Bueno ejerciendo el rol de director. No obtuvo licencia en el reparto que orquestó y ejecutó Esteban González Pons. En cualquier caso, un hábil acuerdo de circunstancias con el Ayuntamiento de Valencia la convirtió en el medio de comunicación oficial de la ciudad, y al ex concejal Vicente Martínez Marco en el presidente de su consejo de administración.


Retransmitía los actos más emblemáticos de la vorágine urbana y su programa Plaza Redonda, dirigido con una espléndida armonía por Sylvia Costa,  se consolidaba como referente social. Sus informativos y tertulias (moderadas por profesionales acreditados como Toni Ramos o Miguel Ángel Pastor) encontraban aceptación entre la audiencia.

Profesionalidad

Todo ello en un contexto de austeridad de medios. Porque TMV emitía cada día gracias al esfuerzo y profesionalidad de su plantilla. No porque recibieran facilidades o dotación de recursos. En una pequeña planta con un estudio debían apañarse. Y lo hacían con soltura. Como insisto, debido a que sorteaban con una sonrisa y un plus de pundonor las numerosas trabas que surgían.


Hasta el pasado viernes 13, una fecha que ya de por sí atrae los malos presagios. La alcaldesa, en una rueda de prensa ordinaria, dejó estupefacto al equipo de TMV que acudió a cubrir su intervención. Sin más preámbulos ni explicación anunció la retirada de la partida para la televisión local, para la tele de Valencia. La noticia penetró como un torbellino en la redacción y destrozó la marchita moral de sus trabajadores.


Falta de delicadeza

Les dolió el cierre y el final de un proyecto al que se habían entregado por completo. Y les martirizó la nula delicadeza que percibieron. Nadie, con anterioridad, les había anticipado la mala nueva. Se enteraron en el mismo momento que el resto de ciudadanos, cuando la alcaldesa lo proclamó en público. Como si ellos fueran ajenos a la empresa, como si no hubieran puesto alma, corazón y cualificación para que el proyecto de televisión municipal saliera adelante. Tanto encono ha quedado hecho añicos por una decisión política.

Mucho ánimo a los compañeros afectados por el cierre y un fuerte abrazo.

Esta columna puedes leerla publicada en periodistasvalencianos.es

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