Cuando me preguntan por un país que destacaría en el
recorrido centroamericano, me paro a pensar unos segundos y respondo de manera
recurrente Nicaragua. Existen lugares que te sorprenden porque descubres más de
lo que pensabas que atesoran o, simplemente, por hacerte sentir bien al encajar tus
circunstancias y las del lugar. Y esto ocurrió sobre todo en Granada,
la novena ciudad actualmente de esta nación.
Antes habíamos paseado por León, una urbe monumental, con una catedral impresionante. Nuestra estancia había tenido como base una de esas preciosas casas coloniales que le confieren una distinción especial. Después de la intensidad y el bullicio de la capital de Honduras, Tegucigalpa, que pudimos conocer mejor gracias a la generosidad de Darío al alojarnos, León se nos antojaba un remanso de paz.
Por Managua apenas pasamos lo justo para hacer trasbordo de
autobús, al igual que con anterioridad en Ciudad de Guatemala. Continuamos
hasta Granada. La urbe mostraba un ambiente festivo que coincidía en tiempo
con las Fallas valencianas, por lo que nos transportaba mentalmente a nuestro
lugar de origen, lo cual siempre constituye un nexo de unión y un generador de
simpatía.
La alegría se palpaba en el ambiente en el que nos sumergíamos. En el
primer alojamiento en el que preguntamos no quedaban habitaciones libres. No
obstante, no resultó óbice para que nos detuviéramos a tomar algo y a charlar con
la simpática mesera, que nos ofreció una buena recomendación: Another night in
the Paradise.
Este nombre tan evocador correspondía a la vivienda de un danés que había servido de marine en el ejército de Estados Unidos y que por aquel entonces, ya jubilado, residía en Granada y alquilaba espacios en su casa. Lo hacía en un ambiente de cordialidad que tanto él como su mujer, autóctona de Nicaragua, y un amigo procedente de USA que también se alojaba allí, promovían.
Con esos pilares disfrutamos de un par de días de fiesta y
turismo, en los que ejercía de guía, con excelente hospitalidad, un heterogéneo
grupo de locales y foráneos. Al final, en la memoria de aquel largo viaje,
Granada, la bella ciudad lacustre nicaragüense, aparece etiquetada como,
efectivamente, un ‘paradise’.
Con motivo del 25 aniversario del largo viaje que hice con mi amigo José Ramírez por Centroamérica, Perú y Bolivia recopilo en mi blog algunas historias de aquella travesía. Por entonces todavía este cuaderno de bitácora digital no existía y no podía, por tanto, convertir en entradas digitales estas anécdotas. Ahora compenso con recuerdos, imágenes (como las de Granada que ilustran este artículo) y transcripciones recuperadas.


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