En municipios valencianos que orillan con el río Júcar
brotan cada año, cuando el frío comienza a sentirse, caquis de los árboles
homónimos. La variedad más conocida y característica de esta fruta (Rojo
Brillante) antepone su nombre genérico de origen japonés (kaki) y se defiende y
promueve en la Denominación de Origen Ribera del Xúquer. Tiene más consistencia
que el caqui blando por su recolección temprana y su conservación en cámaras, y
presenta una marca propia, Persimon.
Además de degustarse cruda como si de un hermoso melocotón se tratara -con o sin piel-, también puede aportar su vitamina C o su textura a elaboraciones gastronómicas más complejas. En esta última línea han trabajado El Corte Inglés y el restaurante de comida del sureste asiático Makhin (nombre, por cierto, con el que bautizaron a la bisabuela del propietario, Steve Anderson, y que él ha recuperado a modo de homenaje) para presentar un plato creado a base de garbanzos, leche de coco, curry, un amplio abanico más de especias y, a modo de colofón para coronarlo, kaki Persimon o duro.
La iniciativa forma parte de la línea de productos autóctonos y sabor de temporada de kilómetro cero que el conocido centro comercial desarrolla con presentaciones en la terraza del ático de su edificio de la calle Colón. En este caso se singulariza por su mezcolanza de culturas culinarias, cimentada sobre todo en el maridaje entre Birmania (país de origen de los ancestros de Anderson) y provincia de Valencia, tierra del caqui y, en particular, de la variedad Rojo Brillante y de la marca Persimon.
La elaboración, que corre a cargo del cocinero Javier Lajara, comienza con un sofrito de ajo, jengibre y cebolla (“la trinidad sagrada de la cocina”, según la define Anderson). Posteriormente añade semillas de comino y clavo, que se van tostando con la citada cebolla, y curry. Luego aporta garam masala, la conjunción especiada con nuez moscada, cúrcuma o canela. Suma guindilla al gusto, un toque de vinagre de manzana “para darle un punto ácido”, pure de mango con el fin de “endulzar”, leche de coco, garbanzos cocidos y, para finalizar, kaki Rojo Brillante troceado y no cocinado.
De este modo brota este plato singular bautizado como Curry de kaki y garbanzos, un homenaje al proceso de encuentro entre culturas gastronómicas que ejemplifica Andersen, cuyo árbol genealógico se caracteriza por una simbiosis de británicos y birmanas.
El producto resulta de temporada porque la del caqui (o, más
comercialmente escrito, kaki) lleva apenas un mes y concluirá en enero. En su
presentación maridó con el vino Parotet, de la bodega Celler del Roure,
confeccionado sobre la base de variedades autóctonas de la zona conocida como
Terra dels Alforins (en el interior sur de la provincia de Valencia) como Arcos
y Mandó.
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