Bienvenidos al pueblo de los enamorados. Un enorme mural en la pared de una casona que se muestra a la carretera principal saluda a quien llega a Saint-Valentin, una pequeña localidad francesa enclavada en el departamento de l' Indre, en la región Centro, que destaca, precisamente, por su llamada al encuentro amoroso y a festejarlo el 14 de febrero.
De hecho, su calle principal luce, en su rótulo, esa denominación: 14 de febrero. Transitando por ella, y una vez superada la señal viaria con el topónimo de Saint-Valentin rodeada de vegetación floral, un desvío conduce hacia el jardín de los enamorados, muy cerca del paseo del mismo nombre. La iglesia, con una evocadora imagen de una pareja sonriente coronada con una aureola de felicidad, exhibe el mismo emblema que se repite en el anteriormente citado jardín, un corazón.
El propio ayuntamiento de esta pequeña población que no alcanza los 300 habitantes y se ubica en la comuna de Issoudun ostenta también una imagen que representa al citado órgano vital y, sobre todo, aquello que emocionalmente significa.
Entre corazones y 14 de febrero, el mensaje se repite en el horno y el único restaurante -con el rótulo de la fecha de celebración de San Valentín-. Esta pequeña localidad, configurada por casonas arracimadas alrededor de la calle principal y radicada a unos 12 kilómetros de la citada Issoudun, se llena de celebraciones y encuentros en la fecha clave de febrero; no obstante, durante el resto del año destaca por la curiosa singularidad de su nombre y por su consagración existencial a lo que significa en honor al santo que en el siglo III realizaba casamientos en secreto.




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