Su nombre desvela gran parte de su singularidad. El Mirador, restaurante y local de eventos, se eleva a mitad del cerro que culmina el famoso castillo de origen romano de Sagunto. Se sitúa, en la práctica, entre la fortificación y el casco urbano de esta populosa localidad del norte de la provincia de Valencia. Ese lugar lo convierte en atalaya y le otorga una amplia panorámica de interior y de costa casi hasta la capital.
No siempre ha sido así. Al contrario, ese espacio lo ocupaba con anterioridad una nave industrial. Con ella se encontró Santiago Belmonte, propietario de El Mirador, cuando en su mente bullía ir más allá del proyecto de franquicias de Ferrocarril 1870, una red de cafeterías que se extendió a la provincia de Castellón. Supuso la experiencia inicial de Belmonte en el sector de la hostelería.
































