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En este artículo explico la ardua labor del jurado para escoger las mejores Cruces de Mayo de Valencia, que este año han añadido una tercera categoría (la del Santo Cáliz) a las dos habituales.
María Consuelo Reyna dirigió el diario Las Provincias -primero, como teórica segunda al mando; y posteriormente, ya con el cargo de directora- en los años 80 y 90 del pasado siglo. En esas décadas su medio de comunicación abarcaba un extenso poder social y decisiva influencia política, y ella, con sus decisiones y, en particular, con los escuetos y directos párrafos que escribía en su columna de opinión que concluía con un apartado denominado 'La gota', concitaba un enorme respeto, admiración y temor, en porciones casi similares.
Pude conocerla fugazmente (de cruzarme en pasillos sobre todo), con alguna conversación esporádica en su despacho, en las prácticas periodísticas que realicé en Las Provincias en los veranos de 1991, 1992 y 1993. Después, ya como redactor y, luego, como jefe de sección, coincidí con ella en Diario de Valencia en 2020 y 2021.
Desde un acristalado despacho contemplaba, ya con una mirada más relajada y con menor responsabilidad que ejercer y sufrir que en su época de directora de Las Provincias, la redacción y escribía su icónica 'La gota'.
Tiempo después, ya jubilada María Consuelo Reyna, pude realizarle una detallada entrevista en abril de 2018 sobre su trayectoria y visión de la Valencia pasada y presente que se publicó en una revista especial con motivo del 25 aniversario del icónico hotel Valencia Plaza. La imagen que ilustra esta entrada en el blog capta un instante de aquella conversación.
También escribí un extenso artículo en EsdiarioCV en 2021 respecto a la tesis doctoral de la historia Ana María Cervera Sánchez, que plasmó en el libro titulado 'Las Provincias y María Consuelo Reyna'.
Desde entonces apenas hemos vuelto a coincidir.
El pasado día 27 de abril participé en el debate de Intercafé, en Intereconomía Radio, donde analizamos cuestiones como la recuperación del Derecho Civil Valenciano.
Puedes ver y escuchar el programa completo pinchando este enlace
Y puedes leer una crónica de la intervención pinchando este enlace
Reportaje que me publican la revista Plaza y el digital Valencia Plaza y que puedes leer pinchando este enlace
Imposición de la insignia de Encuentro y Opinión Semanasantera (EOS) en la primera gala de esta entidad que divulga la Semana Santa Marinera de Valencia. Publicado en el diario Valéncia-hui. En este 2026 EOS ha celebrado su vigésima gala.
Tercer día. Cita en el British Museum. Gracias a haber reservado
en su web con antelación a coste cero y a una hora determinada (las 10,10) nos
ahorramos una larga cola de personas que van a solicitar directamente la
entrada en taquilla. Entramos y vamos directos a la zona de Grecia, hacia el
friso del Partenón, con gran parte de los 160 metros de esculturas que lo
recorrían. Antes, una aglomeración de personas haciéndose fotos nos permite
detectar que pasamos junto a la piedra Rosetta.
Una pena que estén cerradas salas importantes como la del mundo de Alejandro, la del mausoleo de Halicarnaso o la del imperio asirio. No obstante, las salas del antiguo Egipto con su recopilación de sarcófagos y momias expoliadas (dudo que estar expuestos sus restos en una sala fuera el concepto que tenían de inmortalidad en aquellos tiempos ya remotos), la etrusca, la de las colonias griegas en Roma y un largo etcétera de espacios con riquezas patrimoniales que el Reino Unido se ha llevado de aquí y de allá satisface la curiosidad de la visita.
A lo largo de un lustro tuve, por motivos laborales, la ocasión de visitar con frecuencia Londres y pasearla con detalle. Posteriormente, mis aterrizajes resultaron bastante más esporádicos. Y este año he vuelto después dos décadas sin pisarla.
No obstante, desde que la empiezo a pasear percibo que las sensaciones de hacerlo no han cambiado. Ni la estructura y el rótulo de las calles; el hecho de no tener claro a qué lado mirar al cruzarlas, los elevados precios en los restaurantes o su carácter cosmopolita.
No recordaba tanto el Thames link, el tren que enlaza el aeropuerto de Gatwick con la ciudad y que nos deja en la parada de City -poco después de atravesar el río Támesis- en apenas 40 minutos, por unas 15 libras por adulto. Nos alojamos en un Z hotel, alojamientos de habitaciones pequeñas aunque cómodas y, principalmente, con una relación precio asequible para los parámetros en que se mueve la capital inglesa. Además, si te asocias (la inscripción resulta gratuita), tienes ventajas como alargar el check out a las tres de la tarde.
Segundo amanecer almeriense. Esta vez decido preguntar rutas senderistas a la propietaria del alojamiento y del bar, Lola, y me anima a dirigirme hacia Los Albaricoques. La senda discurre por carretera comarcal, con escasa vegetación y sin demasiado contraste en el paisaje. Ando en dirección al cortijo de El Fraile y llego hasta el de Tenada. Hora y media larga entre ida y vuelta que me sirve para calibrar mejor el entorno agreste y algo monocromático, en el que resplandecen las viviendas blancas sin alturas de Fernán Pérez.
Desayuno de sabrosa tostada de jamón con tomate y aceite, sentados en mesa al agradable sol en la plaza de la pedanía, tomada por las mesas del bar, y carretera con tranquilidad, a ritmo local, en dirección a Rodalquilar. Esta también pedanía de Níjar llama la atención por su proliferación de tiendas y locales de restauración con cierto aire hippy, su poblado jardín botánico y, sobre todo, su antigua mina, al final del término, y completamente abandonada, de la que extraían oro. De ella quedan principalmente unas enormes tolvas, herencia del proceso que desarrollaban con grandes cantidades de agua.
Desierto, playa, agricultura… pronunciar el topónimo Almería
puede generar esas evocaciones. Y recorrer la provincia por carretera las
confirma con amplitud, y a la referida al campo se le añadiría los enormes
invernadores que salpimentan su tierra.
La primera toma de contacto en este viaje con la costa se produce en Carboneras, y obedece más a realizar una reparación rápida en el vehículo que al interés turístico. No obstante, nos permite pisar su arena playera y transitar por su paseo marítimo a una temperatura que en abril ya da para lucir manga corta a primera hora de la tarde hasta que empieza a soplar viento refrescante.
Artículo publicado en el número de marzo de El Periódico de Aquí
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Quina maravella. La exclamación podría surgir de manera espontánea, en valenciano, al contemplar la puesta de sol mediterránea en alguna pedanía del sur de la ciudad de Valencia. Quizás en El Saler, con sus playas y el imponente lago de la Albufera como enseñas; en El Palmar, ese islote pescador emblema de sosiego y comida dominical, o en Pinedo, rodeado por su huerta.
Precisamente en este último lugar -a 15 minutos en coche del centro metropolitano- emerge un restaurante que muestra en su rótulo, tal cual, esa denominación: Maravella. Conjuga en su nomenclatura la idea de mar y la de maravilla. Incluso con la ‘avella’ de avellana que bien podría evocar frutos secos de los que cultivaban antaño en su entorno.La titaina, elaboración típica de la Valencia marinera en Semana Santa, ya tiene nueva cocinera reina. O campeona. Y el sustantivo va en femenino porque la receta suele pasar de madres a hijas y las participantes en este torneo son siempre mujeres. A excepción, precisamente, de este año, en el que un osado debutante, José Díez, ha tratado, sin éxito, de dar la sorpresa.
La VI edición del Torneo de Titaina Valenciana ha encumbrado
a Paqui Martí, heredera de una saga de cocineras y especialista en moverse
entre fogones en un bar hasta que lo transmitió a sus hijos. En gran medida
responde al perfil de participante: mujer con una dilatada experiencia delante
de ollas y sartenes, originaria de los barrios marítimos de El Cabanyal o El Canyamelar,
y generosa dispensadora de titaina en las fiestas de Semana Santa.
Sirve como punto de partida para transitar por una pequeña población
que, en esas semanas de frío inciso que hermanan invierno y primavera, la
recorren sobre todo trabajadores en tareas de mantenimiento y, principalmente,
de preparación de los complejos turísticos para lo que están acostumbrados que
suele pasar de cara al verano.
Hasta que eso ocurra, y en este inciso temporal, puede disfrutarse con tranquilidad de su sol y de su cala. O saborear las primeras horas del día desde el mirador de su posta de Cruz Roja, acicalada de madera y ubicada en pleno centro de la playa, en el punto más estratégico para controlar una extensión que, de diámetro, no pasará del cuarto de kilómetro.
En la revista Plaza y en el digital Valencia Plaza publico un amplio reportaje sobre castillos valencianos.
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