Viajar en un vuelo de dos butacas por lado y de un total cien plazas en temporada alta resulta una experiencia casi inaudita en 2024. Transforma el desplazamiento y lo convierte en algo familiar.
Y todavía más cuando al aterrizar la comandante de este vuelo IB 8544 operado por Air Nostrum pide al
pasaje que no se levante a recoger la maleta hasta que no se mueva la fila y lo
hagan los pasajeros de delante. Así se evita esa tensión tan absurda como
habitual que provoca diez minutos de apretujones en el pasillo desde que el
avión se posa en el aeropuerto de destino hasta que abren sus compuertas. Para
mejorar el flujo, en este vuelo de Air Nostrum de Valencia a La Palma las
azafatas van avisando a los componentes de cada fila de cuándo tiene que
levantarse.
De nuevo alquiler con una de las compañías que mejor trabaja
en la cesión de vehículos, la canaria Cicar. Y de ahí al sur de la isla bonita,
volcánica, platanera, montañosa o el calificativo que se prefiera para
identificar a La Palma.




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