En el trayecto entre Miami y Plantation (la localidad del estado de Florida cercana a Fort Lauderdele donde nos acogió como perfecta anfitriona nuestra amiga Katty) ya pudimos contemplar la multiplicación de banderas estadounidenses -más de lo habitual- y los fuegos artificiales en incontables lugares.
Una vez llegados al domicilio, pequeñas banderas se reproducían en diferentes espacios de la casa y una grande ondeaba en el porche. Apenas nos habíamos asentado cuando se produjo la clásica visita de una familia vecina con un pastel. No se trataba de cualquier dulce: este (elaborado por el hijo mayor, de 187 años) mostraba una proliferación de fresas y arándanos en su cima, entre espacios de nata, que con claridad evocaban la bandera de USA.







































