Cuando me preguntan por un país que destacaría en el
recorrido centroamericano, me paro a pensar unos segundos y respondo de manera
recurrente Nicaragua. Existen lugares que te sorprenden porque descubres más de
lo que pensabas que atesoran o, simplemente, por hacerte sentir bien al encajar tus
circunstancias y las del lugar. Y esto ocurrió sobre todo en Granada,
la novena ciudad actualmente de esta nación.
Antes habíamos paseado por León, una urbe monumental, con una catedral impresionante. Nuestra estancia había tenido como base una de esas preciosas casas coloniales que le confieren una distinción especial. Después de la intensidad y el bullicio de la capital de Honduras, Tegucigalpa, que pudimos conocer mejor gracias a la generosidad de Darío al alojarnos, León se nos antojaba un remanso de paz.

































.jpeg)












