Este artículo no va a glosar ni enumerar los encantos del patrimonio milenario de Roma, los sabores de su amplia gastronomía, el carácter de sus habitantes o a repasar la historia de la concurrida urbe. Aunque sí que dará algún pellizco a esas facetas, se centra, sobre todo, en aportar ideas para pasear la capital italiana como turista disfrutando de la experiencia.
1-Empezamos con un aviso: calzado cómodo y ajustado a los pies. La ciudad merece ser caminada, aunque no lo facilita. Las aceras menguan o desaparecen como por ensalmo, o se hallan cortadas por obras o por coches sin ofrecer alternativa de paso. A esto se suma el mal estado de numerosos tramos adoquinados, que propician torceduras de tobillos o erosionan lesiones que se arrastran. Y, para colmo, la iluminación no destaca al caer la noche. Por tanto, a caminar con mucha precaución.






































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